La sensibilidad de Lorca guía la gala musical y teatral que se estrenó anoche en el Apolo con numerosos artistas almerienses

La cita estelar del ‘I Festival el niño artista. Federico García Lorca en Almería’ que se prolongará hasta el sábado, sumergió al público en un viaje de emociones a flor de piel y el cariño al genio de las letras
El Teatro Apolo vivió anoche una velada llena de emociones a flor de piel en el estreno de la gala teatral y musical ‘Cantares, coplas, canciones con soul. La música que escuchaba Federico’, cita estelar enmarcada a su vez en la programación del ‘I Festival el niño artista. Federico García Lorca en Almería’ impulsado por Clasijazz y que en esta actividad contaba con la colaboración especial del Área de Cultura, Educación y Tradiciones del Ayuntamiento de Almería, incluida en la programación trimestral de primavera.
Con dirección artística de Curro Carreres, dirección musical de Pablo Mazuecos y con el actor Ángel Ruiz como maestro de ceremonias, la gala contó con la participación de numerosos artistas y grupos que corroboran el talento almeriense y también el agradecimiento indeleble a la figura del genio de las letras Federico García Lorca, cuya estancia en la niñez en Almería sirvió para forjar su sensibilidad artística. Tal es así que fue precisamente el Apolo el lugar donde el pequeño Federico vio su primera obra de teatro y tuvo sus primeros contactos con el cine, de mano de su profesor Antonio Rodríguez Espinosa.
Con ese hilo conductor de los gustos musicales y culturales desarrollados por Federico, la gala viajó por el apego al folclore y a la música popular, con la actuación del Grupo folklórico “el Galayo” de Alboloduy, por las primeras nanas cantadas por su madre y su tata, ejemplificadas en una maravillosa ‘Nana de Sevilla’ interpretada por Sensi Falán con Mazuecos al piano o esa querencia flamenca de la que dio testimonio el guitarrista Francisco Fernández ‘el Pelaíllo’ con una rondeña de composición propia.
De lo popular a lo elevado, y con una guía narrativa magistralmente conducida por Ángel Ruiz, la velada hizo parada también en el mundo lírico. Reconocido oyente de Chopin, Schubert o Wagner, Anaïs Mejías interpretó un aria de ‘Tosca’ de Puccini y el ‘Belle nuit ô nuit d’amour’ de ‘Los cuentos de Hoffman’, de Offenbach, en un sobresaliente dúo con Desirée Manzano.
De Europa a España, Elena Gallardo y Román Barceló revivirían un fragmento de la zarzuela ‘Doña Francisquita’, estrenada en 1923. Una inspirada Elena Gallardo todavía regalaría una sublime interpretación de ‘Main Herr Marquis’ de Johan Strauss.
En el repaso musical de las músicas que escuchó o que convivieron con Lorca durante su vida no podía faltar la representación de sonoridades del otro lado del charco, tanto de carácter latino en sus viajes a Argentina o Cuba, como de su paso por Nueva York, aunque antes, esa ‘ausencia de España’ fue revivida por Sensi Falán con el pasodoble ‘Suspiros de España’.
La representación musical ‘del viaje’ corrió a cargo del dúo Candilena, formado por la voz de Carmen Muyor y la guitarra de Quique Peña, primero con ‘La violetera’ popularizada por Raquel Meller y compuesta por el maestro almeriense José Padilla y después con el tango de nostalgia y pasión ‘Volver’, de Carlos Gardel, que coincidió con Federico en 1933.







