La Real Orquesta Sinfónica de Sevilla conquistó al público con la impactante intensidad de ‘la sinfonía trágica’ de Gustav Mahler

El Auditorio vibró anoche con el segundo de los conciertos del ciclo ‘Andalucía Sinfónica’, impulsado por Junta de Andalucía y Fundación Unicaja, con la colaboración del Área de Cultura
Después de ofrecer esta semana el mismo programa en sendos conciertos de temporada en su ciudad, la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla conquistó anoche el Auditorio Municipal Maestro Padilla en su visita a Almería en el marco del ciclo ‘Andalucía Sinfónica’, recogiendo el testigo de la Orquesta Filarmónica de Málaga, que hizo lo propio el pasado mes de marzo. Si los malagueños ofrecieron un programa muy divertido y teatral con ‘Allegro’, la propuesta de la orquesta sevillana fue todo lo contrario, con la imponente y sobria sexta sinfonía de Gustav Mahler, más conocida como ‘La Trágica’.
El público almeriense respondió con una gran entrada a la iniciativa impulsada por la Consejería de Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía, la Fundación Unicaja y el Área de Cultura, Educación y Tradiciones del Ayuntamiento de Almería, dentro de su programación de primavera, y premió con una prolongada ovación a una interpretación de altísimo nivel para una de las partituras más exigentes y sobrecogedoras del repertorio sinfónico.
Con una poderosa sección de metales, abundante percusión y una riqueza tímbrica extraordinaria, bajo la dirección del maestro húngaro György Ráth, la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla ofreció una lectura intensa, poderosa y llena de matices de la conocida como ‘Sinfonía Trágica’. Desde los primeros compases quedó patente la trabajada compenetración entre director y orquesta, abordando con solvencia la complejidad emocional y técnica de una obra monumental que exige máxima precisión y sensibilidad interpretativa.
La Sexta Sinfonía de Gustav Mahler irrumpe desde el primer compás como una marcha hacia el abismo. Concebida en cuatro movimientos, la obra despliega un universo sonoro monumental donde conviven la violencia, la nostalgia y la sensación permanente de un destino inevitable, que en muchas ocasiones se ha vinculado con todo lo que aconteció al compositor después de su estreno, desde la muerte de su hija Maria, su diagnóstico cardíaco y su salida forzada de la Ópera de Viena.
El primer movimiento, ‘Allegro energico, ma non troppo’, abrió con un ritmo marcial implacable que parece empujar a la orquesta hacia adelante sin posibilidad de retorno, con momentos de impulso heroico e irrupciones sombrías y amenazantes, creando un clima de combate interior y una lucha desesperada contra fuerzas superiores. El ‘Andante moderato’ posterior representa uno de los pocos refugios emocionales de toda la sinfonía: un momento de serenidad y calidez que parece suspender, aunque sea brevemente, la tragedia que atraviesa la obra. Sin embargo, el ‘Scherzo’ presenta un universo grotesco e inestable, casi deformado, donde los ritmos parecen tambalearse constantemente. Es una música inquietante, cargada de ironía y tensión.
Pero es en ‘Finale’ donde la Sexta transmitió en el Auditorio esas dimensiones verdaderamente colosales. Mahler construyó una arquitectura sonora gigantesca, llena de explosiones orquestales, derrumbes repentinos y episodios de una tensión casi insoportable. Allí aparecen los célebres “golpes de martillo”, uno de los recursos más impactantes de toda la historia sinfónica que llevaron a una fervorosa ovación al término del concierto.
Con este nuevo éxito, el ciclo ‘Andalucía Sinfónica’ reafirma su vocación de difusión cultural y excelencia artística, fortaleciendo además la colaboración institucional entre administraciones y entidades para hacer llegar la gran música sinfónica a nuevos públicos en toda Andalucía.







