‘Polvo serán, mas polvo enamorado’ sublima la dramaturgia de Quevedo en un gran inicio de las Jornadas de Teatro del Siglo de Oro

Morfeo Teatro triunfó anoche con su brillante mezcolanza de entremeses burlescos y sonetos de una de las firmas más emblemáticas de la literatura española
Las XLII Jornadas de Teatro del Siglo de Oro alzaron el telón anoche a diez intensos días de programación en la capital con ‘Polvo serán, mas polvo enamorado’. Una compilación tejida de forma primorosa -con hilos dorados- con entremeses de Francisco de Quevedo, pespunteados con la inclusión de algunos de sus sonetos más célebres. Una meritoria y plausible creación original de la prestigiosa compañía Morfeo Teatro que se pudo disfrutar anoche en el Auditorio Municipal Maestro Padilla en el marco del ciclo que coordina y lidera el Área de Cultura, Educación y Tradiciones del Ayuntamiento de Almería, con la producción de Plan A.
Nunca se dedicó profesionalmente al teatro, pero el ingenio y la audacia de Quevedo quedaron plasmados en una serie de entremeses, comedias burlescas. Estas comedias burlescas en el Siglo de Oro eran piezas de jocosidad disparatada que se representaban por Carnaval, formando parte de fiestas cortesanas. ‘Polvo serán, más polvo enamorado’ nace al abrigo y sombra de esas comedias, tramada con repertorio de Francisco de Quevedo, de sus entremeses, letrillas, bailes y sonetos.
La confusión de una muerte por una siesta al abrigo del aguardiente acaba convocando a la ‘blanca dama’ que acuerda con los cuatro cómicos de la legua, aquellos que iban con su barraca de pueblo en pueblo con sus espectáculos de variedades y risas, salvar la vida del cómico durmiente si consiguen hacerla reír con alguna de sus representaciones.
A partir de ahí, el teatro se torna en metateatro, mostrando sobre las tablas del Auditorio un ‘mundo al revés’ donde todo queda grotescamente parodiado, degradado, constituyendo un verdadero Carnaval en escena, de mujeres en busca del galán alocado, de avaros maridos y andanzas de un humor que regala frases y sentencias de un Quevedo lacerante (“En el mundo es costumbre pareja: todos los que parecen estúpidos, lo son, y también lo son la mitad de los que no lo parecen”).
Entre regocijo y escarnio, el hambre, la amistad de una compañía de cómicos, el compromiso con el oficio, la lucha de tú a tú con la muerte –a la que robarle un instante ya es un triunfo- y la intensidad de la poesía del autor sublimaron una representación sobresaliente.







