Morada Sónica triunfa desde su lado más transgresor y convierte Almería en sede de la experimentación sonora

El XIV Festival Internacional Morada Sónica cierra tres jornadas de música, electrónica, improvisación y nuevas prácticas artísticas con un público fiel e interesado en propuestas alejadas de la comercialidad
Almería volvió a demostrar durante tres intensas jornadas que también hay espacio para escuchar lo inesperado, dejarse sorprender y aprender de nuevas experiencias sonoras. El XIV Festival Internacional Morada Sónica cerró anoche su edición de 2026 con un balance extraordinariamente positivo, consolidándose como una de las citas más singulares de la programación cultural de la ciudad, alejado del público masivo, pero consolidado como un punto de encuentro para quienes buscan nuevas formas de entender el sonido, la creación contemporánea y la experiencia artística. Todo ello incluido en la programación trimestral de otoño puesta en marcha por el Área de Cultura, Educación, Museos y Tradiciones del Ayuntamiento de Almería.
Del 1 al 3 de octubre, la ciudad ha convertido en escenario de una programación que combinó electrónica, improvisación, música experimental, performance, arte sonoro y propuestas audiovisuales. Tres noches y cuatro talleres gratuitos dieron forma a un festival que, una vez más, apostó por alejarse de los circuitos convencionales para acercar al público lenguajes artísticos capaces de sorprender, provocar y abrir nuevas vías de escucha.
El éxito de la convocatoria quedó patente desde la primera jornada. La Escuela Municipal de Música y Artes de Almería (EMMA) acogió las dos primeras sesiones nocturnas, mientras que el Teatro Apolo puso el broche final en la velada del sábado.
La primera noche reunió el virtuosismo y la improvisación del suizo Markus Breuss y la japonesa Tsukiko Amakawa, una propuesta de electroacústica con piano, con sintetizadores, con instrumentos de viento y hasta juguetes, muy interesante. A ello se sumó a continuación Severine Beata, una artista malagueña residente en Almería, que trabaja en el arte sonoro a través de los instrumentos electrónicos y sintetizadores, pero siempre por territorios poco transitados.
El viernes fue el turno de Yexza Lara y Alfredo Costa Monteiro. La cantante, compositora y multiinstrumentista barcelonesa, afincada en Tenerife, acompañada por Pablo Selnik y Alejandro Tamayo, aportó una actuación en la que convivieron diferentes tradiciones musicales con la improvisación, un concierto muy melódico de canciones experimentales y con piano, sintetizadores, guitarra o bajo. Mientras que el portugués Costa Monteiro volvió a situar el sonido en ese territorio fronterizo entre la música, las artes visuales, la poesía y la manipulación de objetos. Arte sonoro con pequeños dispositivos que él mismo se fabrica, con motores, piezoeléctricos, micros de contacto y mucha electrónica.
La clausura, ya en el Teatro Apolo, tuvo un marcado acento local. Mynationshit e I Am Qüivi fueron los encargados de poner el punto final a tres días de descubrimiento sonoro. El primero reforzó su querencia por los grupos de música electrónica arraigados en el krautrock alemán de los 70, y I Am Qüivi, proyecto de María Milán, cerró con su desempeño vocal con sintetizadores virtuales y distintas secuencias.
La escucha como experiencia
“Morada Sónica volvió a reivindicar durante esta edición la escucha como una forma de conocimiento. Frente a una cultura cada vez más dominada por la inmediatez, el festival propuso detenerse, prestar atención y descubrir qué puede ocurrir cuando el sonido deja de ser simplemente acompañamiento para convertirse en materia artística”, resume Josep María Soler, organizador de Morada Sónica.
Esa filosofía estuvo presente tanto en los conciertos como en la programación formativa. La EMMA acogió cuatro talleres gratuitos que permitieron al público acercarse a diferentes herramientas y procesos de creación sonora contemporánea.
María Durán abrió el programa con una propuesta sobre síntesis y diseño sonoro para audiovisuales mediante sistemas modulares con VCV Rack. Liborio López profundizó en el universo de los instrumentos electrónicos, mientras que Alfredo Costa Monteiro dirigió la sesión de escucha colectiva Auscultare. El programa se completó con el taller de introducción a SuperCollider impartido por José Fernando Melero.
Tres jornadas intensas, una programación arriesgada, actividades formativas y una respuesta muy positiva de público han convertido esta decimocuarta edición en todo un éxito y en una nueva reivindicación de Almería como ciudad abierta a la creación, la experimentación y las nuevas formas de escuchar.







