La Banda Municipal evoca las influencias europeas del siglo XIX en otro magnífico concierto de domingo otoñal en el Apolo

Dirigida por José Solá Palmer ha enlazado marchas, oberturas operísticas, ballet y poema sinfónico en una nueva cita del ciclo organizado por el Área de Cultura del Ayuntamiento de Almería
El Teatro Apolo ha vuelto a abrir sus puestas este domingo a un nuevo concierto del ciclo de otoño de la Banda Municipal de Música de Almería tras el estreno de temporada hace siete días. De nuevo bajo la dirección de José Solá Palmer, la formación hoy ha deleitado con un programa agrupado bajo el título de ‘Una mirada paralela a la música para banda y orquesta del siglo XIX’, un repertorio concebido para mostrar la evolución de las agrupaciones de viento y su capacidad para abordar algunas de las grandes páginas del repertorio europeo.
En esta ocasión, el protagonismo recayó en un siglo decisivo para el desarrollo de las bandas, que ampliaron sus posibilidades técnicas y expresivas hasta consolidarse como formaciones capaces de afrontar obras de notable complejidad y ambición artística.
La cita, con entrada libre y enmarcada en la temporada de otoño organizada por el Área de Cultura, Educación, Museos y Tradiciones del Ayuntamiento de Almería, dio continuidad a un ciclo que apuesta por acercar al público distintas épocas, estilos e inspiraciones musicales.
El recorrido musical comenzó con una página poco habitual dentro de la producción más conocida de Rossini como ‘Marcia per il Sultano’ (1852) que la Banda incluyó ayer por vez primera en su repertorio. José Solá destaca que la pieza combina la elegancia melódica con la vitalidad propia del autor. A continuación, llegó la ‘Obertura para vientos, opus 24’, escrita en 1824 por Felix Mendelssohn Bartholdy cuando apenas tenía quince años. Introducción lenta, fase de allegro y contraste explosivo son algunas de las claves apuntadas por el director, “el equilibrio entre familias instrumentales y la precisión del contrapunto” son algunas de sus claves.
La primera parte continuó con la obertura de ‘Raymond’ (1851), del compositor francés Ambroise Thomas. Inspirada en leyenda del Hombre de la Máscara de Hierro. A través de pasajes enérgicos de escritura vigorosa y con secciones de carácter más lírico introduce el universo dramático de la obra.
Tras este primer bloque, se cruzó el ecuador con ‘Il Giudizio Universale’ (1878), poema sinfónico de Camillo de Nardis. Una pieza que sacudió a los presentes con al fuerza expresiva y apocalíptica que inspira esa estampa del juicio final, “con color instrumental, tensión dinámica y amplitud de recursos tímbricos”, considera José Solá, que siempre ejerce de gran maestro de ceremonias.








